Tipos de cuidadores: La formación sanitaria es clave

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¿Qué estudios son necesarios para el cuidado de ancianos?

En el mundo del cuidado a domicilio existen diferentes tipos de cuidadores. Existe un tipo de cuidador llamado comúnmente como cuidador informal, por ser familiar de la persona que cuida y trabajar sin remuneración, el cual muy a menudo ve su vida mermada en calidad debido a la persona que cuida; pero también encontramos al cuidador formal no profesional, el cual se caracteriza por ser un trabajador remunerado que sin embargo, tiene otra profesión pero sus circunstancias personales le han llevado a ejercer el cuidado. Además normalmente este tipo de cuidador no dispone de la formación específica necesaria en enfermería.

Finalmente encontramos al cuidador formal y profesional, el cual dispone de una trayectoria profesional que se circunscribe al cuidado y la cual escogió por vocación.

¿Qué tipo de formación tiene este tipo de cuidador?

“ El FP Grado Medio Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería consta en total de 1400 horas repartidas en 960 horas el primer curso, el cual consta de 3 trimestres, y 440 horas en el segundo curso, con un único trimestre.”

Para ejercer profesionalmente como cuidador es necesario un FP Grado Medio de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Normalmente dicho grado consta de dos cursos, en el cual en el primero se estudian operaciones administrativas y documentación sanitaria, técnicas básicas de enfermería, higiene del medio hospitalario y limpieza del material, promoción de la salud y apoyo psicológico al paciente y técnicas de ayuda odontológica/estomatológica, entre otros. Mientras que en el segundo curso, se realizan unas prácticas de formación en un Centro de Trabajo. En total consta de 1400 horas repartidas en 960 horas el primer curso, el cual consta de 3 trimestres, y 440 horas en el segundo curso, con un único trimestre.

Además permite trabajar no solo con ancianos sino todo colectivo con especiales necesidades de salud física, psíquica y social como discapacitados, enfermos crónicos y convalecientes.

“El trabajo de cuidador es una profesión en la que la experiencia tiene mucha importancia y aunque el programa formativo que profesionaliza dicha ocupación abarca un ancho rango de conocimientos, de igual manera comporta el desarrollo de una vertiente social porque que a fin de cuentas se trata con personas.”

Existen diferentes estudios de formación complementaria

Por otra parte, existen también estudios reglados y no reglados que permiten una formación complementaria, con cursos especializados en funciones como emergencias y catástrofes sanitarias, enfermedades infecciosas, enfermería deportiva, alimentación y nutrición, etc. en algunas especialidades como la enfermería obstétrico-ginecológica (matrona), salud mental, enfermería geriátrica, enfermería del trabajo, enfermería de cuidados médicos-quirúrgicos, enfermería familiar y comunitaria o enfermería pediátrica se tiene que realizar una formación específica homologada por el Ministerio de Educación.

Sin embargo, el trabajo de cuidador comporta formación continua, puesto que nunca se deja de aprender. Al mismo tiempo, es una profesión en la que la experiencia tiene mucha importancia y aunque el programa formativo que profesionaliza dicha ocupación abarca un ancho rango de conocimientos, de igual manera comporta el desarrollo de una vertiente social porque que a fin de cuentas se trata con personas.

Por eso el tener una buena disposición y desarrollar una buena actitud y fortaleza frente al trabajo asistencial sociosanitario es muy importante. Asimismo al ser una profesión que desgasta mucho a nivel físico y emocional, es importante también conocerse bien y conocer de igual manera cuáles van a ser las limitaciones con las que se va a tratar al asistir al paciente.

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