La mayoría de las familias no se plantean organizar determinados documentos hasta que aparece una urgencia. Una caída, una hospitalización inesperada o una visita al médico que termina complicándose suelen ser los momentos en los que muchos hijos descubren que no saben dónde está la tarjeta sanitaria, qué medicación toma exactamente su padre o incluso con qué banco trabaja su madre.
No es una situación extraña. Mientras una persona mayor mantiene autonomía, toda esa información forma parte de su vida privada y de su rutina. El problema aparece cuando empiezan a necesitar ayuda y determinadas gestiones pasan a depender de otras personas. Entonces, lo que antes parecía algo secundario puede convertirse en una fuente enorme de estrés.
Y no se trata de invadir la intimidad de nadie ni de preparar escenarios catastróficos. Simplemente, igual que muchas familias organizan seguros o documentos importantes por si algún día hacen falta, tener cierta información localizada ayuda a afrontar imprevistos con mucha más tranquilidad.
Esperar a una emergencia suele complicarlo todo
Índice
- 1 Esperar a una emergencia suele complicarlo todo
- 2 La información médica es una de las primeras cosas que conviene tener ordenadas
- 3 También conviene revisar algunos documentos administrativos
- 4 Los documentos relacionados con la dependencia y los cuidados suelen llegar más tarde de lo que parece
- 5 Hablar de poderes notariales no significa desconfiar
- 6 Más importante que tenerlo todo perfecto es saber dónde está
- 7 Organizar no significa perder independencia
Cuando surge un problema de salud importante, las prioridades cambian. Las emociones están a flor de piel, hay que tomar decisiones rápidas y nadie tiene demasiado tiempo para buscar papeles en cajones o intentar recordar datos importantes. Además, hay conversaciones que resultan mucho más sencillas cuando la persona mayor todavía conserva plena capacidad para participar y decidir cómo quiere organizar todo.
Por eso, cada vez más especialistas recomiendan abordar estas cuestiones con naturalidad y sin esperar a que exista una situación límite. No se trata de preparar el final de nada. Se trata de facilitar la vida cotidiana cuando empiezan a aparecer necesidades nuevas.
La información médica es una de las primeras cosas que conviene tener ordenadas
Muchas familias descubren que conocen mucho menos de lo que imaginaban sobre la salud de sus padres. Saben que toman medicación, pero no recuerdan cuál. Conocen enfermedades importantes, pero no tienen informes recientes ni saben qué especialistas los atienden.
No hace falta crear un archivo complicado. Basta con tener localizados algunos elementos básicos:
- tarjeta sanitaria y DNI
- lista actualizada de medicamentos
- alergias o intolerancias importantes
- informes médicos relevantes
- nombre y contacto de especialistas habituales
- informes de ingresos hospitalarios recientes
Disponer de esta información puede ahorrar muchísimo tiempo en consultas médicas o ingresos inesperados.
También conviene revisar algunos documentos administrativos
Hay cuestiones cotidianas que, cuando todo funciona con normalidad, pasan desapercibidas. Pero si una persona empieza a depender de otros, conocer ciertos datos facilita mucho las gestiones.
Por ejemplo, suele ser útil tener localizados:
- datos bancarios principales
- compañías de suministros y seguros
- pólizas médicas o de decesos
- pensiones y prestaciones que recibe
- documentos relacionados con la vivienda
- recibos importantes domiciliados
No se trata de controlar las finanzas de los padres, sino de evitar situaciones absurdas como no poder localizar un seguro o desconocer dónde está domiciliado un recibo importante cuando surge una incidencia.
Los documentos relacionados con la dependencia y los cuidados suelen llegar más tarde de lo que parece
Muchas familias empiezan a pensar en la Ley de Dependencia o en los servicios de apoyo cuando la necesidad ya es evidente. Sin embargo, hay trámites que requieren tiempo y conviene adelantarse.
Entre la documentación que puede resultar útil tener preparada están:
- certificados de discapacidad, si existen
- informes médicos recientes
- resoluciones de dependencia anteriores
- documentación para nuevas solicitudes
- contactos de trabajadores sociales o servicios de referencia
Cuanto más organizada esté esta información, más sencillo suele ser iniciar procedimientos o actualizar expedientes cuando sea necesario.
Hablar de poderes notariales no significa desconfiar
Este es probablemente uno de los temas que más incomodidad genera. A muchas familias les cuesta abordar cuestiones relacionadas con autorizaciones o poderes porque sienten que están invadiendo la independencia de sus padres. Sin embargo, cuando se plantean con tiempo y desde la confianza, suelen ser herramientas de protección y no de control.
Algunos aspectos que merece la pena conocer son:
- poderes notariales preventivos
- documento de voluntades anticipadas
- autorizaciones bancarias
- personas de contacto para gestiones importantes
- instrucciones sobre determinadas decisiones futuras
Lo ideal es hablar de estas cuestiones antes de que exista una situación que limite la capacidad de decisión de la persona.
Más importante que tenerlo todo perfecto es saber dónde está
Muchas veces las familias se imaginan carpetas enormes y documentos perfectamente clasificados. En realidad, no hace falta llegar a ese nivel.
Lo verdaderamente importante es que las personas de referencia sepan dónde encontrar la información y que esta esté razonablemente actualizada. Un archivador sencillo, una carpeta identificada o incluso una lista compartida entre familiares puede ser más útil que una organización excesivamente compleja. Porque cuando surge una urgencia, lo que más ayuda no es tener un sistema perfecto, sino evitar la sensación de estar empezando de cero.
En la página de cuidado de mayores a domicilio de Wayalia se explican distintos tipos de apoyo para familias que empiezan a asumir un papel más activo en la organización y cuidado de sus padres, ayudándolas a afrontar esta etapa con más tranquilidad y menos
improvisación.
Organizar no significa perder independencia
Hay personas que viven estas conversaciones con cierta incomodidad porque sienten que poner en orden determinados asuntos es una forma de admitir que algo va mal. Sin embargo, ocurre justo lo contrario. Cuanto antes se organiza la información importante, más fácil resulta respetar la autonomía y las preferencias de cada persona cuando llegan momentos de mayor necesidad.
Los servicios de atención domiciliaria de Wayalia acompañan precisamente a muchas familias que se encuentran en esta etapa, ayudándolas a planificar apoyos y a mantener la calidad de vida de las personas mayores sin esperar a que aparezcan situaciones de urgencia.