La discriminación de género en el mundo del cuidado

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¿Es el rol del cuidador una cuestión de género?

A nivel histórico, siempre se ha atribuido a la mujer el papel del cuidado. Muy a menudo, se argumenta que dicha tendencia se sostiene en el hecho que las mujeres están más preparadas para ello. Parece ser que el colectivo femenino dispone de más abnegación y capacidad de sacrificio, ¿pero es realmente así o se trata de una cuestión cultural?

El perfil de la persona que cuida ha variado mucho en los últimos años. El aumento de las personas en paro y de la crisis en general, ha generado que el rol del cuidador se amplíe a otros colectivos. Así pues, cada vez más encontramos cuidadores hombres que se dedican profesionalmente a ello. No obstante, hoy en día sigue habiendo más mujeres que hombres en el sector. Cabe recordar un análisis hecho por la fundación ACE entre los años 2006 y 2015, que pone de manifiesto que en el cuidado de personas con Alzheimer, 67,2% de los cuidadores son mujeres; frente al 32,8% de los casos que son hombres.

Discriminación de género en el sector de los cuidadores

Como vemos, la cuestión de género nos viene más determinada por razones sociales que debido a una condición natural a priori de uno de sus grupos. Creer que tan solo la mujer puede llevar a cabo el cuidado de los “otros” es una verdad a medias que sin embargo beneficia aquellos partidarios de un sistema socioeconómico liderado por hombres. Al relegar a la mujer el cuidado de los niños, enfermos o ancianos se le imposibilita su acceso al mundo político y económico.

“Según un análisis hecho por la fundación ACE entre los años 2006 y 2015, en el cuidado de personas con Alzheimer, 67,2% de los cuidadores son mujeres; frente al 32,8% de los casos que son hombres.”

Históricamente se ha concebido el cuidado como algo que conlleva al mismo tiempo al descuido; las necesidades personales quedan relegadas a segundo plano, mientras que las necesidades del otro se convierten en primer objetivo. Motivo por el cual, se considera que el cuidado es incompatible con otras actividades. Si bien dicha afirmación es en parte cierta, es necesario redefinir el rol del cuidador, así como redefinir la cuestión de género.

¿Por qué siempre se presupone que deben ser mujeres?

Sin embargo, ¿no asumimos nosotros mismos como individuos esa repartición de roles? Es muy común que en la vida cotidiana, las tareas de la casa o el cuidado de los niños sea llevado a cabo por mujeres. También en el cuidado de gente mayor, encontramos esta tendencia. Son muchas las personas que frente a la necesidad de disponer de un cuidador para un pariente cercano, demandan cuidadoras ”mujeres” como primera opción. Hablamos de un conjunto de prejuicios que sin darnos cuenta, abundan a nuestro alrededor y limita tanto a hombres como a mujeres; puesto que imposibilita de igual manera al género masculino el acceso a otras esferas, consideradas más bien “caseras” o “domésticas”. Cabe destacar que la participación de los hombres en los trabajos domésticos ha aumentado hasta un 33%. No obstante la tasa de dicha participación en el caso de las mujeres sigue siendo superior, hablamos de un porcentaje del 66,7%; es decir, el doble.

“Hombres y mujeres están igual de preparados para el cuidado. Hombres y mujeres son abnegados y voluntariosos, y disponen de la capacidad de sacrificio.”

Si queremos empoderar a mujeres y hombres en su igualdad, debemos ser los primeros en reconocer estos errores de juicio y cambiarlos por otros parámetros. Hombres y mujeres están igual de preparados para el cuidado. Hombres y mujeres son abnegados y voluntariosos, y disponen de la capacidad de sacrificio.

Dicho empoderamiento, no solo supondría una conquista de una definición más inclusiva del término “cuidador” sino una transformación de las estructuras sociales existentes, donde la persona dispusiera de completa libertad para escoger aquel rol que quisiera desempeñar; desafiando las actuales consideraciones de género en lo que se refiere a ciertos trabajos, como qué es ser cuidador.

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1 comentario en «La discriminación de género en el mundo del cuidado»

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