Agresividad en ancianos: ¿cómo debemos afrontarlo?

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El deterioro cognitivo que sufren las personas mayores cuando envejecen, puede llegar a derivar, como consecuencia de cierta patologías o enfermedades, en episodios de ira o de comportamientos violentos. La agresividad en ancianos es una situación que debe saber gestionarse para preservar la salud y bienestar de la persona mayor. Saber cómo actuar es primordial para garantizar una respuesta adecuada, y acorde, a las necesidades de la persona que los sufre, sin repercutir en su estado físico o mental.

¿Por qué se dan estos episodios de agresividad en ancianos?

La vejez no solo conlleva alteraciones a nivel físico, también repercute directamente en el estado cognitivo y emocional de la persona mayor. La tristeza, la soledad y el aislamiento que pueden llegar a sentir la población de la tercera edad puede desembocar en un cambio del carácter provocando respuestas más cortantes. Si bien es cierto, en la mayoría de casos, estos episodios de agresividad en ancianos se dan como consecuencia de los efectos de ciertas enfermedades como el Alzheimer (u otras demencias), que repercuten directamente en el estado mental del afectado. Pero existen otros factores que pueden provocar un aumento de la agresividad, o de la ira, entre la población mayor:

  • Pérdida de facultades físicas y la impotencia asociada a esta nueva realidad.
  • Falta de autonomía y aumento de la dependencia (agravando la sensación de inutilidad).
  • Falta de confianza y desorientación provocada por las afectaciones al estado cognitivo.

Controlar la agresividad de las personas mayores

Como hemos podido ver en el apartado anterior, estas fases de comportamiento agresivo o violento entre la población mayor, pueden ser más frecuentes de lo que nos podemos imaginar. Por esto, conocer algunos consejos para lidiar con estas situaciones, puede ser muy necesario y conveniente:

  • Evitar situaciones comprometidas: obviar temas conflictivos, que ya sepas que puede irritar a tu ser querido, tratando de diluir así las posibilidades de un ataque de ira.
  • Distraer al anciano: si te encuentras en pleno episodio de agresividad, trata de cambiar de tema o desviar el foco de atención del anciano para reducir el grado de estrés y de agresividad.
  • Realizar actividades: cuanto más ocupado esté la persona mayor, más difícil será que tenga un episodio de agresividad ya que su atención estará focalizada en una situación confortable.
  • Ayuda de personal especializado: tener el apoyo de una cuidadora de ancianos especializada y con muchos años de experiencia, será la manera de contar con el asesoramiento perfecto para evitar (o reducir) este tipo de situaciones.

Una cuidadora para asegurar el bienestar de los mayores

En definitiva, contar con el apoyo de personas que tengan un amplio bagaje en el trato y asistencia a personas dependientes, será el mejor método para controlar y evitar la agresividad en ancianos. Y es que, con una atención correcta, con una pauta de actividades a realizar y siendo conscientes de que estos brotes no son ataques personales si no que surgen a causa del deterioro cognitivo, se podrá subsanar rápidamente y mantener el bienestar de nuestros mayores.

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