¿Cómo subir a una persona mayor por las escaleras?

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Los problemas de movilidad son frecuentes entre la población de la tercera edad. Dificultades para desplazarse, dolores articulares, pérdida de autonomía, etc. muchos son los factores que inciden en esta aspecto y que puede derivar en caídas u otras situaciones que pongan en jaque el bienestar del anciano. Además, no es de extrañar que las personas mayores vivan en domicilios sin ascensor (o en casas unifamiliares con más de una planta), por lo que conocer cómo debemos subir a una persona mayor por las escaleras, es muy importante para hacerlo de la mejor manera: evitando sustos.

Sillas para subir a un ancianos por las escaleras

Actualmente existen accesorios que facilitan, y mucho, este procedimiento. Con una silla salvaescalera (o elevadora), conseguiremos subir por las escaleras a una persona mayor de forma rápida y segura. La seguridad del ancianos es prioritaria, y en todo momento se tiene que saber cómo proceder, para evitar cualquier imprevisto. Gracias a estas sillas salva escaleras, mejorar la calidad de vida de las personas con movilidad reducida será una realidad. Y es que podrán volver a salir a la calle y ver como su autonomía se mantiene, importante para que puedan seguir viendo con la máxima comodidad posible. Existen otros accesorios, pero este es el más cómodo, económico y seguro.

Cómo subir a una persona mayor sin ningún accesorio

Pero no siempre será posible tener a mano un accesorio, como el descrito en el apartado anterior, por lo que conocer la técnica para subir a una persona mayor por la escalera es fundamental:

  • Situarse delante de las escaleras ayudando al anciano a colocar su mano en la barandilla (si esta es doble, mayor seguridad).
  • Ayudar a la persona mayor a subir el primer escalón, situándonos detrás, siempre un escalón por debajo.
  • Seguir el mismo proceso hasta superar todos los escalones (si es necesario, parando a mitad de camino para reposar).
  • No soltar en ningún momento al anciano para evitar un traspiés.

Es importante ser conscientes de nuestro estado físico y pedir ayuda de una tercera persona si creemos que podemos necesitar más ayuda. Todo depende del estado de la persona mayor tanto físico como mental. Y nunca, correr riesgos innecesarios.

Una cuidadora para ayudar en todas las movilizaciones

Los desplazamientos son los momentos más críticos para la integridad física de los mayores. Por esto, contar siempre con el apoyo adecuado será fundamental para superar los obstáculos de una movilidad reducida (sillas de ruedas, andadores, grúas, etc.). Muchos son los accesorios que actualmente existen para mejorar estas carencias físicas, pero contar con una cuidadora de ancianos, con experiencia y conocimiento de todas las técnicas de movilización posible, será la manera de minimizar riesgos y lograr potenciar la autonomía personal de los ancianos. Subir las escaleras con una persona mayor, levantarlo de la cama, evitar caídas, etc. Son muchas las ventajas de optar por un servicio asistencial de este tipo: ¿Hablamos?

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